10 lugares de septiembre: Oldies, goodies y pa todos los presupuestos.

A todos los lectores de este acostumbrado blog de habladurías restauranteras y antojos de de vez en cuando, les comparto la lista que hice de los 10 lugares que visité durante septiembre que vale la pena ir o regresar.

Tacuqui:

Este lugarzaso lo visito cada semana desde hace como 5 años. Recién mudado a la colonia Cuauhtemoc, en una noche de no mucho en el refri y leyendo la versión de Chilango de las mejores taquerías descubrí que una de las reseñadas era un modesto puesto exactamente en la esquina de mi nuevo hogar (lo comprobé, literalmente, asomandome por la ventana). Ese día los probé y mi vida (y peso) nunca volvió a ser lo mismo. Al tratarse de un puesto callejero, la ubicación ha variado durante estos años. Hoy se ubican en la esquina de Río Pánuco y Río de la Plata. Operan a partir de las 7 PM. Son tacos de bistec y longaniza al carbón. Sobre una tortilla de maíz calentada en el mismo carbón, Doña Estela aplica una generosa cucharada de frijoles refritos a la tortilla, y sobre estos el bistec, la longaniza, el queso (si no lo quieren light) y al final una rajadita de nopal. También hay de pollo y papas la horno, pero el campechano es el campechano… No por nada hace 5 años la Chilango los nomino entre las mejores taquerías de la ciudad.

La burguesa

Este discreto restaurancito de hamburguesas se ha posicionado como uno de los más reconocidos en el reciente boom hamburguesero de la ciudad. El local está bien puesto y la oferta de hamburguesas es la justa. Probé una bastante clásica. Según yo en lo clásico se entera uno de la calidad. Y vaya que estas la tienen. Además tienen buena chela artesanal y los precios son super razonables. Así que si andan por la condesa densa, salganse un par de cuadras y caiganle a la burguesa.

PS. El nombre es de los mejores que he escuchado para un chiringuito de este tipo.

El Racó

Si crees que los catalanes son serios es porque no has ido a este lugar. Pero ojo, serio no significa sin chiste, parco o limitado en cualidades. El Racó puede no ser el restaurante con más gente o más fashion de la condesa (gracias a dios). Pero la comida es una barbaridad. La cocina catalana podría describirse como una versión regional y refinada de la cocina española, con un toque de sofisticación y diseño. El lugar es tranquilo, ideal para una cena en pareja entre semana. No se pierdan el postre sorpresa (o la bomba) que es de lo mejorcito del lugar.

 

Carbón

Dentro del exitosísimo Mercado Roma se encuentra en uno de los entrepisos este refinado restaurante de comida francesa. El lugar es un poco un oasis de tranquilidad y espacio dentro del mercado. Un lugar de manteles blancos y recetas más elaboradas, ideal para una cena entre amigos con la intención de regresar al rush mercadero en el beergarden o el piano bar después de una comida bien servida y un par de whiskeys. El jabalí y la salchicha en lentejas son imperdibles.

 

Panadería Rosetta

Llegué por accidente a la mitad de un recorrido de trabajo y, a pesar de ya haber escuchado de él, nunca me imaginé un lugarcito tan chingón y con tanta onda. Me dieron ganas de ser escritor, vivir en la roma y haberme ganado el melate para pasar mis mañanas enteras en este lugarcito, alternando entre mis apuntes, el café, la concurrencia y las piezas de pan que decoran el lugar. Creo que si buscaramos en el diccionario “café de barrio con panadería” podría salir la foto de la panadería del Rosetta. Él café y el pan son excelentes, así que además de forma, el lugar tiene fondo.

Zandunga Oaxaca

Mis queridos amigos de Mezcal Unión nos invitaron a un viaje a Oaxaca, con el plus de poder conocer muy de cerca el proceso de producción del Mezcal, y el día de llegada a la que yo llamo la “Nápoles de México” se organizaron semejante comilona en este lugarzaso. Zandunga no se sale de la tradición culinaria Oaxaqueña, que inevitablemente es deliciosa y contundente. Y con unas buenas botellas de Mezcal Unión, la cena fue un festín.

La Ventanita

Este discreto establecimiento en la glorieta de las cibeles tiene una oferta compacta pero precisa de desayunos. Además de tener una excelente terraza en las inmediaciones de la glorieta, manejan unos desayunos exquisitos como huevos en salsa roja con jamón serrano. El café no le pide nada a ninguno de las cadenas pomposas y caras. Ideal para desayunar o recuperar la tradición del café al aire libre en la tarde…

Cantina el Bosque

Una de las clásicas del triangulo que se genera entre Reforma, Circuito Interior y Chapultepec. Nunca ha sido contundente el debate entre la Cantina del Bosque y La Cantina del Mirador. Al final son dos lugares que se complementan como dos opciones que le dan variabilidad al mismo plan. No probé el pescado a la Sal que todo el mundo recomienda. Me fui por los tacos de lengua y chamorro. Mala tarde eso de limitarse. La siguiente vez tendré que ir con al menos 5 cuates para pedir de todo, incluidas varias cubas.

PS Misogino: Estábamos en la parte de la cantina y se sentó una mujer a comer. Aunque noté descontento de algunos, nadie se atrevió a chiflar. Los tiempos cambian…

Paris 16

Describir el Paris 16 es complicado, porque no tiene nada de onda y eso hace que tenga toda la onda del mundo. Esta adentro de un pasillo de entrada de un edificio. No se sabe si es una fonda, o un viejo bistró, o un restaurante de comida corrida, o un dinner. No importa. El punto es que las comidas son deliciosas. Tienes unos sandwiches deliciosos de corn beef y pastrami, y también sirven un cordon bleu delicioso. Delicioso, delicioso, delicioso. Tienen un vino de la casa muy aceptable, y especialidades del día excelentes (otro día probé una sopa de lima extraordinaria!). Los meseros son muy cordiales y el lugar en general no tiene nada, más que un excelente sazón, y por eso tiene todo.

Samurai

Este restaurante japonés de la colonia Nápoles es de mis favoritos de la ciudad, y sin duda la mejor plancha de tepanyaqui del DF. Pertenece a esa generación de restaurantes japoneses de los 70s-80s donde la parafernalia (decoración, mobiliario, uniformes, etc…) era parte de la experiencia de comer este tipo de cocina. La formula es muy sencilla, tepanyaqui, tepanyaqui, tepanyaqui de lo que se les antoje. Tacos de rib eye y helado frito de postre. Sapporo y sake. Sean felices.

Primos

Este precursor de la “comida de barrio” (whatever that means) que abrió en la calle de Mazatlán esquina con Michoacán hace como 8 años, y que después se dedicaron a abrir sucursales con “familiares” por la ciudad me dejó gratamente sorprendido. El lugar mantiene la esencia del restaurante sencillo y no pretencioso de hace algunos años, pero lo que definitivamente me dejó muy contento fue la comida. Un salmón en salsa de teriyaqui exquisito. El servicio, que otrora era su talón de aquiles, en esta ocasión impecable y atento. Un gran lugar al que podrían regresar si están en esa terrible disyuntiva de “¿Y, ahora donde ceno en la condesa?”

 

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