Las virtudes de cagarla

 

Vivimos en un mundo de constantes mensajes contradictorios. Donde el éxito se confunde con el no fracaso. Donde todos hablan de las virtudes de volverte a levantar pero las caídas no están permitidas. Donde nos adoctrinan con el aprendizaje de las malas rachas pero nadie nos enseña a pasar a través. Es decir, cuando estás ahí, frente a una situación inesperadamente negativa, donde los planes no están resultando, nadie, absolutamente nadie te ha enseñado que hacer. Quizás ese sea el verdadero proceso de aprendizaje, encontrarte por primera vez ante un examen del cual no has recibido lección, o quizás sea este desorden la lección misma.

Pero cagarla tiene sus virtudes. Quizás en el momento la confrontación egocentrista que trata de mantener en ceros el marcador en contra, o a favor de los fracasos, se aferra y victimiza. Busca explicaciones y culpables, se lamenta. Pareciera que de pronto existe una enorme duda. ¿Y si en realidad soy un pendejo y todo lo que me pasó hasta ahora fue el resultado de la pura suerte?

Con el tiempo el proceso pasa. El estomago resiente las cachetadas de realidad que no son otra cosa que patadas que te sacan de una zona de confort, que te obligan a replantearte objetivos pero sobretodo razones. Que te impulsan a seguir o te orillan a renunciar. Y ahí es donde el verdadero trabajo empieza, y tras el punto más oscuro de la noche empieza el amanecer.

Aquí algunos consejos cuando uno siente que está en el punto más profundo de la mierda, o en el proceso más complicado de resolver y reestructurar una empresa en problemas:

1. Voltea hacia adentro: Es bien fácil encontrar culpables para tu situación: El mercado, la competencia, las crisis económicas, los clientes, las regulaciones, los incrementos en los costos, etc… Si bien estos factores pueden contribuir y ser causa de muchos de tus problemas, difícilmente podrás hacer algo al respecto. Es indispensable antes de adjudicarle tu fracaso a factores externos, empezar por ti mismo. Una primer buena pregunta es: ¿Qué he dejado de hacer? ¿Qué hacía antes que no hago más? culpar a toda tu organización sin reconocer que los problemas se originan en la cabeza, nuevamente es jugar el rol de víctima que no te va a llevar a ningún lado.

2. Evalúa rápidamente la situación y toma decisiones: Es fácil que no veamos la magnitud de un problema, si pensamos que se trata sólo de una racha mala. Determina cuales son tus indicadores y define milestones muy preciosos para identificar una crisis. Por ejemplo, si sigo abajo de presupuesto después de 3 meses, o si las ventas continúan cayendo después de x tiempo, entonces estás hablando de una tendencia. Si tienes la sospecha de que esto puede ser, será siempre muy inteligente empezar a explorar cuales serán las alternativas o el plan de acción en caso de que esas predicciones (negativas) se estén cumpliendo. ¿Tienes que cerrar? ¿Tienes que obtener más recursos para la operación? ¿Tienes que despedir gente? si en el periodo entre que te fijaste un objetivo de medición, y la fecha para determinar la gravedad del asunto no previenes ningún plan de contingencia, seguramente extrañarás esos meses una vez que hayas confirmado tus sospechas.

3. Las decisiones más difíciles son las que implican destruir o dejar de hacer: Crear es relativamente sencillo. Es un proceso natural. Partir de una idea y materializarla en un proyecto siempre viene acompañado de una energía positiva y creativa que te motiva, te activa de más, contagia a los equipos de optimismo y actitud. Cuando la decisión es inversa, cuando tienes que decidir cerrar, destruir un producto, eliminar una unidad, el movimiento cuesta mucho más trabajo, pues resulta anti natural. Y por eso tomar ese tipo de decisiones a tiempo resulta muchas veces tan complejo y difícil. Y quizás también por esa lentitud, muchas empresas no logran recuperarse. A veces hay que dejar morir para volver a nacer.

4. Siempre mantén las alternativas abiertas: Te encuentras frente a una decisión compleja. Cerrar una unidad de negocio o reinvertirle con un enorme riesgo percibido. No tienes señales claras de que tu producto pueda mejorar su desempeño ante tus competidores y tampoco tienes un plan suficientemente convincente bajo la manga. Tomas la decisión. Es hora de cerrar y voltear hacia otro lado. Perfecto. Has perfeccionado el punto 1, 2, y 3. Pero muchas veces entre la decisión y la ejecución pueden pasar semanas, quizás meses. Necesitas planear muy bien el cierre, entender como podrás recuperar algunos activos, reubicar o liquidar al personal. Incluso un proceso de cierre requiere una buena planeación para ser eficiente. Entonces, en este periodo donde estas planeando y ejecutando una decisión para cerrar, siempre, siempre, siempre, hazlo de tal manera que mantengas opciones abiertas hasta el último momento. Nunca sabes si en el proceso quizás alguien te propone un trato que le cambia la cara al panorama, una oportunidad de reubicar o revalorar tus activos, un cambio coyuntural que represente mucho mayor valor para tus accionistas. Siempre mantén las opciones abiertas hasta el último minuto.

5. Se discreto: Nadie tiene que saber que vas a cerrar una unidad hasta muy pocos días antes. Hablarlo a los 4 vientos sólo te va a traer problemas: El equipo seguramente se desmoralizará y algunos te dejarán antes de tiempo, esto puede afectar tus operaciones e incluso acelerar la presión que ya tienes para cerrar. Tampoco te conviene que tus clientes o proveedores sepan de tu decisión hasta que sea un hecho. Nadie quiere venderle o ir a un lugar que está por cerrar. Las negociaciones y los acuerdos para recuperar los activos más valiosos podrán negociarse de mucho mejor manera si no es evidente que tu única alternativa es quemar las naves y correr.

6. Ante tus accionistas, presenta planes de acción, no problemáticas:  No te sirve de nada abrir una junta de socios haciendo un gran diagnóstico de tus problemas y los problemas de la organización, si no tienes un plan que proponerles. A veces creemos que abrir un problema a muchas personas puede ayudarte a encontrar una solución. La realidad es que pocas personas en la mesa conocerán la problemática con la profundidad y detalle que tu. Si crees que alguien más va a tener la salida mágica que resuelva tus problemas, quizás sólo termines con un montón de accionistas preocupados que van a estar detrás de ti sin dejarte actuar. Yo aconsejo mucho más un acercamiento puntual y uno-a-uno con los socios o consejero externos que creas que pueden contribuir a una solución.

7. Confía en la salida: Si llegaste a esa decisión, confía que es por algo. Imagínate que vas a 140 kms por hora en una carretera de 2 carriles y estás rebasando un trailer, a lo lejos se aproxima un coche a una velocidad que quizás estimaste mal al iniciar el rebase. Tienes de dos sopas: O frenas en seco y reviertes el rebase, o aceleras el doble para alcanzar a pasar antes de que llegue el coche. Cualquier decisión requiere de toda tu confianza. La duda estando ahí, puede ser mortal. Lo mismo pasa cuando estas en una situación compleja y donde no esta claro si debas de arriesgar más para salvar una unidad, o si debas de cerrar y tratar de salir lo menos golpeado. Estás ahí, a 140km. No dudes.

8. Comparte con tus equipos la situación: No es lo mismo hablarle a 40 o 50 personas que vas a dejarlos sin trabajo que tener la capacidad de mostrar preocupación a un grupo selectivo de las personas que te pueden ayudar a rescatar el barco. La gente sabe que estás sufriendo y no son ajenos a los malos resultados. El optimismo de dientes para afuera no ayuda mucho. Pareciera que estás evadiendo la situación o no estás siendo honesto con tu equipo y ellos sienten, y seguramente se merecen saber qué está pasando. En este caso es importante describir la situación, mostrar humildad y vulnerabilidad. Se vale que te vean preocupado. Y puede ser una excelente oportunidad para comprometerlos a dar un 120% más, pero esto sólo aplica si tu estás dispuesto a darlo también.

9. La experiencia puede ser oro molido: Siempre y cuando haya humildad en el proceso de asimilación, y nos quitemos el disfraz de víctima. Es muy importante recapacitar no sólo en las omisiones obvias, sino también en las suposiciones y premisas que utilizamos que no se cumplieron, y tratar de entender en donde estuvo el error ¿Con base en que tráfico estime mis ventas? ¿En cuales de los supuestos no se cumplieron mis provisiones y por qué? ¿Qué gastos o inversión no consideré? ¿Cual fue mi barrera más importante que no preví? ¿Que componente de mis clientes no pude descifrar y me afectó? Buscar una respuesta a este tipo de preguntas no es un ejercicio de lamentaciones o de auto flagelación. Como se dice correctamente el “hubiera” no existe. Pero a veces plantearse algunos “hubieras” puede ser muy útil para el futuro.

10. Mantente alerta a nuevas oportunidades: Pareciera paradójico pero en la calma posterior a la tormenta muchas buenas oportunidades están ahí afuera y seguramente se te acercarán. Ya sea por las eficiencias logradas en el proceso o por el reconocimiento externo de quienes han observado como has salido adelante. Lo importante es estar alerta. Una racha post crisis puede ser el mejor momento para lanzar nuevas iniciativas, quizás con mucho más potencial de lo que te imaginabas antes de la tormenta. El reto está en poder verlas y sobretodo en tener la confianza que se requiere para llevarlas a cabo. A veces la barrera más resistente para lograrlo sea la inseguridad derivada de una mala racha y resultados adversos. De ahí la importancia de centrar todo el foco en recuperar la confianza y salir adelante.

 

Los 10 Restaurantes de Agosto

Como empecé en julio, ahora voy a hablar de 10 restaurantes que visité en agosto. Sin ser los de moda, los nuevos o los típicos… a ver que opinan.

Loma Linda

El clásico de las Lomas sigue siendo un must de ambiente y la terraza de arriba es espectacular para una buena comida y sobremesa. A diferencia de algunas experiencias pasadas, esta vez el servicio fue perfecto y la comida excelente. Qué buena noticia que a pesar de tantos años de éxitos no se duerman en sus laureles. El lugar es caro, eso se sabe de antemano, pero la comida y el lugar lo valen.

Café La Gloria

Uno de los precursores de la Condesa es este lugarcito en el pleno corazón de Michoacán. El lugar es agradable y sencillo. La comida fue muy cumplidora para una cenita tranquila entre semana y los precios son muy justos. Pedimos un estofado que tenía muy buen sazón aunque ligeramente seco y una carne bastante buena. Es el perfecto lugar “safe” para cenar rico, agradable pero sin mayor pretensión.

Apostolis:

Este se cuela en la lista aunque está en La Paz, Baja California. Apostolis es un restaurante griego donde el dueño atiende y cocina. Cada vez me he vuelto más fan de este tipo de comida. Me parece que cumple con una tendencia mundial a enaltecer el ingrediente principal: El pulpo, el pescado, el cordero, etc.. En esta ocasión nos sirvieron un pescado exótico que se llama Totoaba que al parecer está prohibido en pesca abierta, pero al señor Apostolis se lo traen de un criadero. Definitivamente de los mejores pescados que me he comido (lo recomiendo mucho al limón). Si andan por la Baja, no dejen de visitar este pequeño gran lugar.

Bravo Lonchería:

Este puede ser mi descubrimiento del mes. Está como a 8 cuadras de mi casa y el lugar tiene toda la onda. Es chico, sin mayor pretensión pero verdaderamente delicioso. Es de los creadores del foodtruck Primario. Su especialidad son diferentes tortas gourmet que están para revivir un domingo. Yo probé 2. Una de huauzontle, que donde vean la palabra huauzontle pídanlo; y otra de short rib. Al final salí feliz y un poco lleno. la caminata de regreso a casa me hizo sentir menos culpable. Increíble un lugar al que puedes llegar en chanclas, solo y regresar a tu casa totalmente satisfecho.

Maison de Famille:

Leí de manera repentina un montón de comentarios sobre este lugar. Al parecer nace de los dueños del legendario Champs Elysées de Reforma y con esa carta de presentación llegan a la calle de Colima en la Roma. El restaurante me pareció enorme, tanto que al final siento que le resta más de lo que le suma. La comida me pareció buena, en particular una salchicha en cama de lentejas que fue sin duda lo mejor que probamos. Siento que, como todo restaurante nuevo tendrá sus días buenos y no tan buenos en un inicio, y la experiencia del grupo que lo respalda (y las criticas que leí) me hacen pensar que quizás no fue su mejor día. Cocina y sazón aparte, creo que el lugar tiene un gran reto en volverse cálido y acogedor con tanto espacio. Ya veremos. Mesas llenas siempre ayudan.

Gloutonnerie:

No conocía este ya clásico de campos elíseos. Fui a festejar el cumpleaños de una persona muy querida y definitivamente este lugar cumple las expectativas de un buen sitio de festejo. La terraza de arriba está espectacular y me pareció muy interesante la manera en que ofrecen los vinos. Recomiendo pedir un montón de cosas al centro para probar de todo, que es delicioso. Imperdible el bacalao con trufa… Eso sí, barato barato no es… pero lo vale.

Campotoro:

Una propuesta nueva en Polanco de comida española que le viene muy bien a la zona. Campotoro, a pesar de que llegamos pensando que era así, no tiene nada que ver con el Merotoro, pero se desquita muy bien. Tiene una amplia selección de tapas y la carta de vinos está muy bien. El sazón y calidad de la comida fue muy bueno. Tiene una terraza que da a Polanquito, pero elevada, por lo que te evitas el paso constante de ambulantes y limosneros. Bienvenido a la zona!

Ojo de Agua:

No conocía este pequeño gran spot de la condesa. Fui un sábado a desayunar y me sorprendió la cantidad de gente. Después de esperar un poco, conseguí un par de asientos en la mesa interior. El lugar tiene muchísima onda porque a pesar de ser un local pequeño, vende fruta, productos orgánicos, y tiene una gran cocina. Yo le entré a los desayunos que estaban de diez. La verdad vale mucho la pena conocerlo, y si consigues una de las 2 mesas que dan hacia la calle, seguramente te podrías instalar ahí por horas. Punto extra, los dueños atienden. No lo probé pero todo mundo recomienda: La hamburguesa de atún.

Cent’anni:

Llevaba varios años sin ir y me sorprendió la calidez y onda del lugar. A pesar de estar en una esquina hasta cierto punto desolada, Cent’anni tiene vida propia. La comida es una acertada oferta de platillos italianos de excelente calidad en sus ingredientes y preparación. Yo fui una noche de jueves donde toca un grupo que lo hace muy bien y le da un gran ambiente al lugar, sin embargo el volumen puede ser un poco alto si no te interesa tanto la música, por lo que si quieres ir ese día te recomiendo reserves en terraza. Las pizzas (la de papa) son gloriosas y la alcachofa a los 4 quesos imperdible. Lalo el dueño casi siempre está ahí para tratarte de lujo.

Rokai:

El ya clásico de la Cuauhtemoc no decepciona ni parece bajar su calidad por ningún motivo. Afortunadamente ya se bajó un poco el rush inicial y ahora es mucho más fácil conseguir un espacio en la barra en las noches entre semana. El menú del día es regla, el trato siempre es bueno y la calidad/cantidad para los tragones como yo es idónea. Definitivamente uno de los mejores lugares de la colonia y sin duda el número uno de comida japonesa de esta parte de la ciudad.

 

Santiago vs 4 Vientos

Estos dos lugares tienen mucho en común. Uno puede afirmar que en su especialidad son ganadores indiscutibles. Son paradas imperdibles de quienes viajan a Acapulco o a Querétaro. Incluso habemos algunos que los consideramos parte inalienable de esos viajes.
Desconozco la historia de los fundadores pero es claro que son restauranteros empíricos que han padecido con su éxito como en temas como la marca, pues en ambos casos, otros empresarios han registrado y explotado la fama de estos lugares sin beneficio para los fundadores. (En los dos lugares se aclara con letras grandes, que no tienen sucursales)

Lo cierto es que se han convertido ya en hitos de la gastronomía del camino. Lugares exitosísimos que se podría decir que sustentan un pueblo (o varios), y que se han convertido en verdaderos motores económicos locales.

La sencillez y calidez de estos lugares enamora. Los mosaicos barrocos de sus baños. Los manteles de plástico la decoración ingenua, su personal, su mobiliario quizás incómodo o impráctico,  forman parte de la esencia de estos locales. Su magnitud y pluralidad, pero sobretodo, lo único y lo más importante: Su comida.

Barbacoa Santiago está a aprox 2 kilometros de la caseta de Palmillas en dirección a Quéretaro. Hay muchos imitadores así que con cuidado.  La especialidad es la barbacoa de hoyo. Mi favorito: El taco de espaldilla. Es un poco más grasoso pero ya si uno va a pecar, hay que hacerlo bien. También vale la pena el caldo de barbacoa (y si lo pides con un taco de maciza adentro, qué mejor). Donde mejor saben es en la barra de afuera, y la salsa borracha es de concurso. Se rumora que diariamente matan a unos 40 borreguitos para satisfacer su demanda.

4 Vientos, o Kilometro 107 (nuevo nombre que aparentemente se deriva de la demanda por la marca) está en el Km 107 de la carretera a Acapulco, a unos 6-8 minutos de la caseta de Teques. Ahí la especialidad es la Cecina. Las tortillas son de las mejores del país. La crema (aunque la cobren, vale hasta el último centavo) y el requesón son exquisitos. Así que un buen taco en el 4 vientos contiene: Media cecina, crema, frijoles refritos, requeson y salsa. Si no estás salivando para estas alturas entoneces no tienes alma. Como dato especial, es el lugar más cercano al DF que vende Yoli en botella de vidrio. Así que siempre ayuda para aclimatarse al Bello Puerto.

Abajo la encuesta que sé que será controversial.